Padecimientos
Reflujo gastroesofágico en bebés y niños
Que un bebé regurgite después de comer es muy común y, en la mayoría de los casos, es parte normal de su desarrollo. Aquí te explico cómo distinguir el reflujo normal de la enfermedad por reflujo, qué señales requieren atención y cómo se trata.
¿Tu hijo tiene síntomas de reflujo? Escríbeme para agendar una valoración.
Preguntar por WhatsApp (se abre en una pestaña nueva)Doctors Hospital AUNA · Piso 8, consultorio 829
¿Qué es el reflujo gastroesofágico?
El reflujo gastroesofágico es el paso del contenido del estómago hacia el esófago, el tubo que lleva el alimento de la boca al estómago. A veces llega hasta la boca y se ve como regurgitación o vómito. En los bebés es frecuente porque el esófago es corto, la válvula entre el esófago y el estómago todavía está madurando, su alimentación es líquida y pasan mucho tiempo acostados.
Es importante distinguir dos situaciones:
- Reflujo gastroesofágico (RGE): es fisiológico, es decir, normal. El bebé regurgita, pero come bien, sube de peso y en general está tranquilo.
- Enfermedad por reflujo gastroesofágico (ERGE): el reflujo causa molestias importantes o complicaciones, como inflamación del esófago (esofagitis), dificultad para alimentarse o poca ganancia de peso.
Qué es normal y qué no
Muchos bebés sanos regurgitan varias veces al día, sobre todo alrededor de los 3 a 4 meses de edad. La regurgitación suele disminuir conforme el bebé se sienta y empieza a comer sólidos, y en la mayoría desaparece alrededor del año de edad.
Un bebé que regurgita pero está contento, se alimenta bien y crece de forma adecuada generalmente no necesita estudios ni medicamentos. El llanto o la irritabilidad por sí solos tampoco significan que haya reflujo: en los primeros meses el llanto tiene muchas causas posibles.
Síntomas según la edad
Bebés
- Regurgitaciones o vómitos frecuentes.
- Irritabilidad, llanto o arqueo de la espalda durante o después de las tomas.
- Rechazo del pecho o del biberón, o tomas muy cortas.
- Poca ganancia de peso.
- En algunos casos, tos o ruidos al respirar relacionados con las tomas.
Niños mayores y adolescentes
- Ardor o dolor detrás del esternón o en la boca del estómago.
- Sensación de que el alimento o un líquido ácido regresa a la boca.
- Náusea, dolor al tragar o sensación de que la comida se atora.
Señales de alarma
Acude a urgencias si tu hijo presenta alguno de estos signos:
- Vómito verde, con sangre o con aspecto de café molido.
- Vómito en proyectil que se repite, sobre todo en bebés de pocas semanas de vida.
- Signos de deshidratación: orina muy poco, tiene la boca seca, llora sin lágrimas o está muy decaído.
- Abdomen inflamado o duro, o dolor intenso.
- Dificultad para respirar, pausas en la respiración o labios morados.
- Somnolencia excesiva, fiebre con vómito o convulsiones.
Consulta pronto, aunque no sea una urgencia, si hay sangre en las heces, diarrea persistente o tu bebé deja de subir de peso.
¿Cómo se diagnostica?
En la mayoría de los niños el diagnóstico se hace con una historia clínica cuidadosa y la exploración física: cómo come, cuánto y con qué frecuencia, cómo ha sido su crecimiento y qué otros síntomas tiene.
Cuando hay señales de alarma, los síntomas no mejoran o se sospechan complicaciones, tu gastropediatra puede solicitar estudios como una pH-impedancia esofágica, que mide el reflujo durante 24 horas, o una endoscopía pediátrica con biopsias para buscar inflamación del esófago.
En los bebés, la alergia a la proteína de la leche de vaca puede causar síntomas muy parecidos al reflujo. Puedes leer más sobre alergias alimentarias y APLV.
¿Cómo se trata?
En bebés
- Evitar tomas muy abundantes. A veces ayuda ofrecer cantidades menores con mayor frecuencia, sin reducir lo que el bebé necesita al día.
- Sacarle el aire durante y después de las tomas.
- En algunos bebés con fórmula se puede indicar una fórmula espesada o antirregurgitación, siempre con supervisión médica.
- Si se sospecha alergia a la proteína de la leche de vaca, puede indicarse una prueba de eliminación por un tiempo definido, en la dieta de la mamá si da pecho o con una fórmula especial.
- Mantener la lactancia materna siempre que sea posible y evitar la exposición al humo de tabaco.
Aunque tenga reflujo, el bebé debe dormir boca arriba, sobre una superficie firme y plana, sin almohadas ni dispositivos para inclinarlo.
Los medicamentos que reducen el ácido no se recomiendan para la regurgitación o el llanto aislados. Se reservan para casos seleccionados de enfermedad por reflujo, por un tiempo definido y con indicación y revisión de tu médico.
En niños mayores y adolescentes
- Evitar comidas abundantes y no acostarse en las 2 a 3 horas siguientes a comer.
- Identificar los alimentos o bebidas que empeoran sus síntomas, sin hacer restricciones innecesarias.
- Mantener un peso saludable y, en adolescentes, evitar el tabaco y el alcohol.
- Si hay enfermedad por reflujo, tu gastropediatra valorará si necesita medicamentos y por cuánto tiempo.
¿Cuándo consultar al gastropediatra?
Te recomiendo una valoración si tu bebé regurgita y además rechaza el alimento, llora mucho al comer o no sube de peso, si el reflujo empieza después de los 6 meses o sigue después del año y medio, o si tu hijo mayor tiene ardor frecuente o dificultad para tragar. En consulta te explico con claridad si se trata de algo normal o si necesita estudios o tratamiento.
Preguntas frecuentes
¿Es normal que mi bebé regurgite después de comer?
Sí, es muy frecuente. Muchos bebés sanos regurgitan varias veces al día durante los primeros meses y la mayoría deja de hacerlo alrededor del año. Si tu bebé come bien, está tranquilo y sube de peso, generalmente no necesita tratamiento.
¿Debo cambiarle la fórmula a mi bebé por el reflujo?
No es recomendable cambiarla repetidamente por cuenta propia. En algunos bebés se indica una fórmula espesada o, si se sospecha alergia a la proteína de la leche de vaca, una fórmula especial. Tu gastropediatra valorará si es necesario.
¿Puede mi bebé dormir de lado o boca abajo si tiene reflujo?
No. Aunque tenga reflujo, el bebé debe dormir boca arriba, sobre una superficie firme y plana, sin almohadas ni cojines. Dormir de lado o boca abajo aumenta el riesgo de muerte súbita del lactante.
¿Te preocupa el reflujo de tu hijo?
Escríbeme por WhatsApp o llama para agendar una consulta en Doctors Hospital AUNA, Piso 8, Consultorio 829, en Monterrey.
La información de este sitio es educativa y no sustituye una consulta médica.