Padecimientos

Alergias e intolerancias alimentarias en niños

Muchos papás me consultan porque su bebé «no tolera la fórmula». Aquí te explico la diferencia entre alergia e intolerancia, cómo se reconoce la alergia a la proteína de la leche de vaca (APLV), qué señales requieren urgencias y cómo se confirma el diagnóstico.

Escrito por la Dra. Sofía Elizondo Benet, gastroenteróloga pediatra. Cédula de subespecialidad 14802543.

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Alergia o intolerancia: no es lo mismo

Una alergia alimentaria es una reacción del sistema de defensas del cuerpo contra una proteína de un alimento. Puede ser grave, aun con cantidades pequeñas.

Una intolerancia alimentaria no involucra al sistema de defensas. El ejemplo más conocido es la intolerancia a la lactosa, el azúcar de la leche, que causa gases, inflamación del abdomen o diarrea. Es poco común en bebés pequeños, aunque puede aparecer de forma temporal después de una infección intestinal.

Los alimentos que más causan alergia en niños son la leche de vaca, el huevo, el cacahuate, las nueces, la soya, el trigo, el pescado y los mariscos.

Alergia a la proteína de la leche de vaca (APLV)

La APLV es la alergia alimentaria más frecuente en el primer año de vida. Aun así, afecta a una proporción pequeña de bebés y se sospecha mucho más de lo que se confirma. Por eso importa un diagnóstico cuidadoso, para no pasarla por alto ni imponer dietas innecesarias.

Puede presentarse en bebés alimentados con fórmula y, con menos frecuencia, en bebés que reciben solo leche materna, porque pequeñas cantidades de la proteína de la leche que consume la mamá pasan a su leche.

Reacciones inmediatas

Aparecen desde minutos hasta unas dos horas después de tomar leche: ronchas, enrojecimiento o hinchazón de labios y párpados, vómito, tos, silbido en el pecho o dificultad para respirar. Pueden ser graves.

Reacciones tardías

Aparecen horas o días después y son las más comunes en el aparato digestivo:

  • Vómito o regurgitaciones frecuentes con rechazo al alimento.
  • Diarrea, moco o rayitas de sangre en las heces.
  • Irritabilidad intensa y persistente.
  • Dermatitis o eczema que no mejora con el tratamiento habitual.
  • Poca ganancia de peso.
  • En algunos niños, estreñimiento difícil de controlar.

Muchos de estos síntomas también son comunes en bebés sanos o tienen otras causas, como el reflujo gastroesofágico normal del lactante o el cólico. Un síntoma aislado no confirma una alergia.

Señales de alarma

Acude a urgencias o llama al 911 si después de comer tu hijo presenta:

  • Dificultad para respirar, silbido en el pecho o tos que no se detiene.
  • Hinchazón de labios, lengua o garganta, voz ronca o dificultad para tragar.
  • Vómito repetido, palidez intensa, decaimiento o somnolencia.
  • Mareo o desmayo.

Una forma poco frecuente de alergia digestiva causa vómitos repetidos de una a cuatro horas después de comer el alimento, con palidez y decaimiento. También requiere atención urgente, aunque no haya ronchas ni dificultad para respirar.

¿Cómo se diagnostica?

El diagnóstico empieza con una historia clínica detallada: qué síntomas aparecieron, con qué alimento y cuánto tiempo después de comerlo.

  • Dieta de eliminación: en las reacciones tardías se retira el alimento sospechoso, generalmente de 2 a 4 semanas, para ver si los síntomas mejoran.
  • Prueba de reintroducción: si los síntomas mejoran, se vuelve a ofrecer el alimento de forma planeada para confirmar el diagnóstico. Es un paso clave para no mantener dietas innecesarias. Si hubo reacciones inmediatas, la reintroducción se hace solo bajo supervisión médica.
  • Pruebas de alergia: las pruebas en la piel y los análisis de sangre de anticuerpos IgE son útiles en las reacciones inmediatas, pero no detectan las reacciones tardías. Un resultado positivo por sí solo no confirma una alergia.

Los paneles de anticuerpos IgG contra alimentos y otras pruebas sin respaldo científico no sirven para diagnosticar alergias. En algunos casos, como la esofagitis eosinofílica, se necesita una endoscopía pediátrica con biopsias.

¿Cómo se trata?

El tratamiento principal es evitar el alimento que causa la alergia, cuidando que la alimentación siga siendo completa y vigilando el crecimiento.

  • Bebés con leche materna: en general se recomienda continuar la lactancia. Si tu médico lo indica, la mamá retira los lácteos de su dieta con orientación para cubrir su calcio y otros nutrientes.
  • Bebés con fórmula: se usa una fórmula especial para APLV, como las extensamente hidrolizadas o, en casos seleccionados, las de aminoácidos. Las fórmulas sin lactosa, la leche de otros animales, como la de cabra, y las bebidas vegetales no son un sustituto adecuado.
  • Niños mayores: aprender a leer etiquetas y planear la alimentación fuera de casa.

Muchos niños con APLV la superan en los primeros años de vida. Por eso la tolerancia se reevalúa de forma periódica, por lo general cada 6 a 12 meses, con una reintroducción planeada.

Para prevenir alergias, las recomendaciones actuales no aconsejan retrasar la introducción de alimentos como el huevo o el cacahuate, en presentaciones seguras para la edad. Si tu bebé tiene eczema intenso o ya tuvo una reacción, coméntalo antes con su médico.

¿Cuándo consultar al gastropediatra?

Te recomiendo una valoración si sospechas que un alimento le hace daño a tu hijo, si tu bebé tiene sangre en las heces, vómito frecuente o no sube de peso, o si ya lleva una dieta de eliminación y no sabes si sigue siendo necesaria. En consulta te explico paso a paso cómo confirmar o descartar la alergia.

Preguntas frecuentes

¿La APLV es lo mismo que la intolerancia a la lactosa?

No. La alergia a la proteína de la leche de vaca es una reacción del sistema de defensas contra las proteínas de la leche. La intolerancia a la lactosa es la dificultad para digerir el azúcar de la leche y no involucra al sistema de defensas. Por eso una fórmula sin lactosa no es un tratamiento para la APLV.

¿Puedo seguir dando pecho si mi bebé tiene APLV?

En la mayoría de los casos, sí. Si es necesario, la mamá retira los lácteos de su dieta con orientación médica.

¿Mi hijo tendrá alergia a la leche toda la vida?

No necesariamente. Muchos niños con APLV la superan en los primeros años de vida. Por eso se reevalúa de forma periódica con una reintroducción planeada y, si hubo reacciones inmediatas, con supervisión médica.

¿Sospechas que tu hijo tiene una alergia alimentaria?

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La información de este sitio es educativa y no sustituye una consulta médica.